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Habituar a un perro a llevar bozal

bozal perros

¡Hola a todos! Seguro que habéis leído el titular y os ha dejado un poco desconcertados. Si ya me conocéis, sabéis de sobra que estoy totalmente en contra de que un perro lleve bozal.

Así, la denominación de perros potencialmente peligrosos, así como su ley y el trato específico que se le da a estos perros, incluyendo la obligación de llevar bozal, va en contra de todos los principios de un buen amante de los animales.

No hay perros peligrosos, hay dueños que se compran cualquier animal y no saben cómo tratarle. Para mí, siempre es potencialmente peligroso el dueño irresponsable. Nunca el perro.

Sin embargo, todos tenemos que cumplir la ley. Y no nos engañemos, no hacerlo tendría consecuencias muy importantes para nuestro bolsillo. Si no cumples con la ley de Perros Potencialmente Peligrosos, estás expuesto a elevadas multas. Muy a mi pesar, ¡quedáis advertidos!

Uno de los puntos más controvertidos de esta ley es la obligatoriedad de llevar bozal. Algo que puede causar diversos problemas para el dueño y el perro a la hora de habituarse para llevarlo puesto.

perro bozal

1ª condición. Que sea un bozal adaptado

El primer paso es el de la elección de un bozal. No todos valen. Imaginemos que compramos un bozal que no se adapta a todas las partes del hocico del perro y esto le crea molestias o dolores. ¡Ya no verá el paseo como algo positivo!

Para eso, tenemos que pensar en bozales que, aunque sean un poco más caros, se adapten perfectamente al hocico y no molesten. Debe de permitirle maniobrabilidad además. De hecho, algunos bozales que se fabrican hoy en día permiten incluso que puedan comer y beber sin ningún problema.

También es interesante que nosotros mismo probemos a abrirlo y cerrarlo varias veces para ser más hábiles con el bozal. Esto puede ser muy interesante si lo que queréis es colocar el bozal sin problemas, tal  como os explicaré a continuación.

Colocar el bozal a un perro y que se habitúe

habituar perro bozal

Tal y como os comenté la semana pasada, yo soy partidario del adiestramiento en positivo y sí, lo podemos aplicar para que nuestro perro se acostumbre a llevar el bozal. Eso sí, este proceso tiene que ser realizado de forma constante y con mucha paciencia. ¡Nadie dijo que esto fuera fácil!

Muchos dueños pensarán únicamente en colocar el bozal “como puedan” y listo. El adiestramiento en positivo busca que sea el propio perro el que tenga la iniciativa para acercarse al bozal y no que se esconda cada vez que lo lleves en la mano.

En este caso concreto, os recomiendo que penséis en la comida como el mejor premio cada vez que lo haga bien. Sí, están bien también las caricias como recompensa, pero el bozal puede ser muy traumático para los perros, como lo sería para cualquier otro animal, ¿no?

Así, lo que tenemos que hacer es que el perro realice una asociación positiva con el bozal. Para ello, primero se lo enseñaremos tranquilamente  dejaremos que el perro se acerque al boza y lo “inspeccione”. Una vez lo haya hecho, le damos un trozo de comida que sea bien sabroso. Con esto, conseguiremos que le perro empiece a asociar el bozal con el trozo de comida.

Posteriormente, le guiaremos para que introduzca el hocico en el bozal, sin forzarle, o incluso colocándole al final del bozal otro trocito de comida.

Una vez lo introduzca, podemos tirar de las cintas del bozal hacia la posición de sujeción, pero no lo cerraremos totalmente. Veremos entonces el tiempo que está nuestro perro con el hocico dentro y premiarle de nuevo.

Deberemos de repetir este ejercicio varias veces, para que de esta manera pueda aumentar su tiempo en el bozal.

Repetiremos este mismo ejercicio una vez el perro se acostumbre. Ésta vez, sí que fijaremos las cintas, aunque no queden necesariamente adaptadas. Cuando veamos una mejoría en el ejercicio de nuestro perro, podremos sujetar correctamente las cintas del bozal. Como veis, se trata de ir habituando a nuestro perro. A acostumbrarse al bozal.

Así, después de que permanezca más tiempo con el bozal, tendremos que ir aumentando la dificultad del ejercicio. Primero que se desplace con el bozal puesto, posteriormente ponerle la correa dentro de casa y movernos junto a él, hasta poder hacerlo en la calle.

¡Y recuerda! Si lo hace bien una vez, no tiene porque significar que ya está habituado. Tendrás que repetir este proceso varias veces.

Son ejercicios que te llevarán un tiempo, pero con paciencia y calma lograremos que ponerle un bozal a nuestro perro no sea todo un calvario.

 

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